La llave secreta
Los padres de Maya han comprado una casa vieja en el bosque. La vieja casa tiene por nombre "Valle Jazmín". Maya pensó que era un nombre bonito para una película pero no para una casa tan vieja. Sus padres estaban encantados con la casa pues a pesar de ser vieja era muy bonita y conservaba su estilo; era grande de 2 pisos, una terraza adornada con enredaderas y flores marchitas, que llevaban a un camino de piedras y éste a una fuente también abandonada."El lugar después de todo no es tan feo" -pensó Maya. Su madre ya tenía pensado poner flores nuevas y mejorar el jardín y su padre sugirió una casa de árbol para su hermano, porque Maya ya no estaba para esas cosas de niños.
Maya siguió mirando la casa vieja y notó que en el jardín trasero había una especie de estatua: era una niña y su dedo índice señalaba a un rosal que estaba un poco descuidado. Al principio le pareció muy linda la ubicación pero cuando quiso mirar más de cerca la estatua, notó que en donde deberían ir los ojos había un hueco; metió su mano que cabía perfectamente y sacó una llave dorada. Esto le pareció muy extraño pues qué hacía una llave dentro de los ojos de la estatua. Como no encontró respuesta se quedó con la llave porque le pareció muy bonita y siguió observando la casa. Le sugirió a sus padres que tenían que remodelarle muchas cosas menos el lugar de la estatua y la terraza de flores, a lo que sus padres se sorprendieron pues Maya odiaba las estatuas; de hecho desde pequeña siempre le ha tenido fobia a las estatuas.
Unos días después de haberse instalado en la casa vieja, Maya encontró la llave dorada en uno de sus pantalones, "ya ni me acordaba de esta cosa" -pensó- ¿Qué haré ahora con esta llavecita? Su hermanito le dijo que podía hacer un diario y cerrar el candado con esa llave porque era mágica y así nadie lo abriría. Maya rió por la estupidez que había dicho Germán... ¿Qué de mágico puede tener esta llave? "¡Qué bobo es este niño!"
Como la casa vieja estaba tan alejada de la ciudad no había ningún vecino cerca sino hasta unos 20 Km. Maya pensó que sería tan aburrido estar sola en el bosque con su familia y su pesado hermanito menor con sus locas historias de fantasía. Buscó a su padre, que estaba remodelando la terraza que tanto le gustó a Maya; su madre ya había comprado el día anterior las flores nuevas que iban a ir en lugar de las rosas marchitas que encontraron cuando llegaron. ¡Tulipanes! Maya odia los tulipanes, no le gustan para nada. Se enojó con su madre por no consultarle primero pues ella ya había pensado en unas orquídeas o unos jazmines. Entonces Bianca, que así se llamaba la madre de Maya, las dejó de un lado en la terraza y dijo que las cambiaría al día siguiente por las orquídeas que Maya quería. Justo en ese momento saltó de la emoción encima de su madre y se le cayó la llave misteriosa. Su madre le preguntó por esa llave; dijo que le parecía muy extraña y no había visto antes un modelo parecido; a lo que Maya le contó dónde la había encontrado.
Horas más tarde en la hora de la cena; Henry (así se llama el papá de Maya) le comentó que la llave podría abrir algún lugar en toda la casa y quizás no lo han encontrado. Germán pensó de inmediato que había algo de magia en torno a esa llave y que seguramente habría un gran tesoro o un lugar secreto que había en la casa.
Esa noche Maya tuvo la sensación que alguien la miraba desde el viejo rosal; cerró la ventana y se acostó. Pensó por unos segundos hasta que no se dio cuenta en qué momento se quedó dormida.
"Mañana será otro día" -pensó Mayita.



